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"Sant Jordi, rosas y libros"
por Mónica GüntherHay numerosas tradiciones y leyendas que rigen nuestra vida diaria. Son pequeñas cosas que convierten lo cotidiano en especial. En Riguroso Diferido somos muy especiales y por ello nos hemos querido trasladar hoy al mundo legendario.
Nos vamos hasta Cataluña para contar una de las tradiciones más arraigadas: la de Sant Jordi. Allí, cuenta la leyenda que en un pueblo vivía un dragón terrible que aterrorizaba a la población. Para calmarlo, se sacrificaba al monstruo periódicamente una persona que era elegida por sorteo. Un día la suerte apuntó a la hija del Rey que habría acabado en las tripas del dragón de no ser por la heroica hazaña de un apuesto caballero que se enfrentó al monstruo y lo mató. De la sangre derramada surgió un bonito rosal de preciosas rosas rojas del que el príncipe recogió una y se la regaló a su dulce princesita quien le juró amor eterno.
Esa es, a grandes rásgos, la teoría imaginaria de por qué se regalan rosas el 23 de abril en Cataluña. En términos más prácticos y materialistas diremos que los catalanes compran cada Sant Jordi unos 6 millones de rosas, que se dice pronto. Las floristerías hacen el agosto en abril, igual que las librerías, que en sólo un día venden casi una cuarta parte del total de libros que se compran en un año. Y es que el 23 de abril es, a su vez, el día Internacional del Libro.
