Guion
"Los niños y las supersticiones"
por Berenguer CostaMe gustaría dividir mi sección en dos minisecciones. Por un lado una más literal en la que voy a hablar del mundo infantil y las supersticiones, es decir, las supersticiones de cuando el mundo iba en pañales, o mejor dicho, en los albores (bonito palabro) de la humanidad.
Y es que, queridos amigos, algunas de las las supersticiones de hoy en día se encuentran documentadas en la antigüedad. Vamos a ello, oye:
-Decir ¡Salud! Cuando estornudamos.
Resulta que en los tiempos de la Roma imperial y la Grecia helénica, el estornudo era un augurio: si lo hacías hacia la izquierda era señal de mala suerte y si lo hacías a la derecha daba buena suerte. Además, se cuenta que cuando alguien estornudaba, los griegos respondían con un ¡Vivir! ¡Que Zeus te conserve!
-Romper un espejo acarrea siete años de mala suerte.
El origen de esta superstición lo encontramos en Venecia, en el siglo XVI. Resulta que un mercader de esta ciudad se dedicaba a traer unos espejos carísimos desde China. Ya fuese por torpeza o por descuido, muchos de estos espejos acababan hechos añicos a manos de sus empleados. Es por ello que, harto de regañarles, un día decidió contarles que estos espejos estaban malditos y que quien rompiese uno de ellos tendría siete años de mala suerte.
-Pasar por debajo de una escalera
Esta creencia tiene dos posibles orígenes, aunque los dos se remontan a la Edad Media. Por un lado existe una versión según la cual la escalera trae mala suerte porque era el instrumento que los verdugos utilizaban para colgar la soga que tenía que servir para ahorcar a los delincuentes y de ahí su nefasta consideración. Sin embargo, hay otra versión que asegura que un buen día, al cardenal Lauthelier se le ocurrió que una escalera apoyada en una pared formaba un triangulo y por lo tanto, quien lo atravesase, en realidad estaba rompiendo la figura sagrada de la Divina Trinidad y eso le reportaría mala fortuna.
-El gato negro que se nos cruza por delante.
Aquí tenemos otra bonita historia que nos cuenta de donde proviene esta tradición. En esta ocasión nos marchamos hasta la China, en tiempos del emperador Lyn Hi Tiang. La hija del emperador tenía un gato negro al que adoraba, pero un mal día, el animal se perdió. Viendo lo apenada que estaba su hija, el emperador promulgó un edicto según el cual todo aquel que se cruzase con un gato negro y no lo atrapase sería ahorcado. Ante la dificultad de agarrar a un gato, los chinos empezaron a ver a considerar que este animal era portador de mala fortuna.
-Tocar madera.
Esta superstición no es tan extraña si lo pensamos, y es que a lo largo de la historia, muchas civilizaciones han considerado que algunas deidades habitaban en los árboles. Es por ello que se consideraba que tocar un árbol ahuyentaba a los malos augurios.
Bueno, hasta aquí la primera parte de el origen de varias supersticiones actuales. Ahora, sin embargo y centrándome más en la sección que me ha tocado, me gustaría hablar de algunas de las creencias que los adultos inculcan a los niños pequeños. Y porque no decirlo, de lo absurdas que resultan algunas de ellas.
1- A los niños los trae la cigüeña.
Señora y señores, no nos engañemos, esta superstición en realidad es una burda mentira que se inventan los padres ante la incapacidad de responder a una pregunta que todo churumbel ha hecho a tierna edad: “Papa, mamá. ¿Cómo se hacen los niños?”. Y claro, empiezan los sudores fríos, las risitas nerviosas y el típico: “Anda, cuéntaselo tu, cariño” “No, no, mejor se lo explicas tu, jejeje”. ¿Y cuál es la solución? Pues nada, se le dice al crío que un pajarraco nos trae volando, nada más y nada menos que desde París. Anda que al primero que se le ocurrió esta explicación, manda narices! Con lo sencillito que hubiese sido algo como: “Mira, cuando queremos un niño, cogemos un catálogo, lo elegimos y ala! Nos llega por Seur”
2- Si mientes te crece la nariz.
¿Que fue antes, el huevo o la gallina? Es decir: ¿que fue antes, el cuento de Pinocho o el dicho que si mientes de crece la nariz? Por cierto, os habéis dado cuenta de que nos encontramos con uno de las mayores paradojas de la humanidad? Si yo miento me crece la nariz pero acabo de decir una mentira y no me ha crecido la nariz .
3- El hombre del saco.
Otra genial idea de Supersticiones ACME. Que mejor que decirle a un niño que no para de berrear porque no se quiere ir a la cama, que si se porta mal le vendrá a buscar el hombre del saco? Canela fina oiga! Entonces ya tienes al pobre chaval acostado toda la noche en vela, acojonadito perdido. Nada, nada. Excelente idea, si señor.
4- El ratoncito Pérez.
Hombre, esta creencia es un poco peliaguda y más en los tiempos en los que nos encontramos. Si haces creer a tu hijo o hija que cada vez que se le caiga un diente y lo ponga debajo de la almohada un tal “Ratoncito Pérez” se lo va a cambiar por una moneda. Que impide que no se vuelva un pequeño psicopatín y primero se vaya dando contra todos los cantos de las puertas para quedarse sin una pieza dental y luego se dedique a zurrar a todos sus compañeros para conseguir ese bien tan preciado que son los dientes?
5- Si te masturbas te salen pelos en la mano.
Ah, esta es mi preferida. Es cierto que ya no entra dentro del mundo infantil, sinó mas bien juvenil pero es sublimemente retorcida. Simplemente diré que si fuese cierta, hoy en día todos los seres humanos seríamos como Chewbacca, el peludo de la Guerra de las Galáxias.
